diciembre 28, 2012

China fué gobernada en un pasado por seres venidos de la estrellas.




El investigador del fenómeno ovni, W. Raymond Drake, en su libro Dioses y hombres del espacio, asegura que los pueblos de la Tierra nunca han estado solos, que siempre han sido guiados por seres del espacio en su evolución a lo largo de la historia. 


W. Raymond Drake realizó el relevamiento de algunos documentos chinos que guardan relación con tradiciones conocidas hace mucho tiempo en el Occidente. A su entender: “China fue gobernada durante 18 mil años por una raza de reyes divinos, según el manuscrito ‘Tchi’ (…). 

El clásico ‘Huainatzu’, en el capítulo 8, describe una edad idílica, cuando los hombres y los animales vivían en paz y en la belleza de un Jardín del Edén, con cuerpo y alma unidos en un entendimiento cósmico. El clima era benigno, no había calamidades naturales, ‘los planetas no se desviaban de sus cursos’, se desconocían las ofensas y los crímenes, la Tierra y la humanidad prosperaban. 

Los ‘espíritus’ descendían por medio de los hombres y les enseñaban la sabiduría divina. Más tarde, los hombres caerían en desgracia y llenaron el mundo de miedo. Entonces, la humanidad se degeneró en la lujuria y en las perversiones. ”El Shan-hai-ching, en su libro 17, menciona a los perversos Miao, descriptos como seres humanos alados que vivían en el extremo Noroeste del mundo, y que, alrededor del año 2400 a.C., perdieron el poder de volar, y, después de discutir con el ‘Señor de lo Alto’ fueron exiliados. ”La leyenda llamada Cuatro Reyes de Oro en el Cielo describe armas muy extrañas. 



Esta guerra habría ocurrido en los siglos VII y XI a.C., involucrando ‘cuatro gigantes del cielo’ y conduciendo ‘100 mil soldados celestiales’. ”Mo-li Ch’ing, el hermano más viejo, medía siete metros y tenía una barba hecha de hilos de cobre. 

Usaba un magnífico anillo de jade y portaba una lanza. Cuando este ser celestial blandía su espada mágica, significativamente llamada Nube Azul, ella provocaba un viento negro que producía millares de lanzas que atravesaban los cuerpos de los hombres y los reducía a polvo. El viento es seguido por una rueda de fuego que llenó el aire con decenas de millares de ígneas serpientes doradas. 

Del llano, se eleva un humo espeso que ciega y quema a los hombres, de los cuales ninguno es capaz de escapar.” ¿Qué sería el Guarda-Lluvia del Caos, cargado por Mo-li Hung, capaz de hacer para que “los cielos y la Tierra se cubran de densas tinieblas”? ¿Y la “guitarra de cuatro cuerdas” de Mo-li Hai, que, cuando era tocada, afectaba “de manera sobrenatural la tierra, el agua, el fuego o los vientos”? “Cuando ella era ejecutada, todo el mundo escuchaba y los campos de los enemigos se prendían fuego”. 

Drake termina por concluir que “los textos de la antigua China hablan de flameantes dragones alados simbolizando naves espaciales que surcaban los cielos y se sumergían en los mares, aterrorizando a los campesinos, haciendo fenecer los campos, raptando gente o desembarcando extraños divinos.

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