julio 04, 2013

extraterrestres (o viajeros del futuro).





“Entonces Yahvé hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego que venia de Yahvé, desde el cielo. Y destruyo aquellas ciudades, y toda la llanura con todos los habitantes de las ciudades, hasta las plantas del suelo. Mas la mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Se levanto Abrahan muy de mañana y se fue al lugar donde había estado en pie delante de Yahvé. Miro hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la región de la llanura, y vio que de aquella tierra subía humo, como el humo de un horno”.

Menciona el pasaje bíblico “azufre y fuego” son las palabras mas simples con las que aquella gente de la antigüedad podía describir el uso de un arma nuclear, la cual fue lanzada desde la nave de Yahvé que estaba en los cielos de ambas ciudades, ¿Qué otra cosa podría causar la muerte tan repentina de personas y plantas? Lo que le sucedió a la esposa de Lot seria que le llego a alcanzar la fuerza de expansión del arma nuclear o algún tipo de radiación, ya que ella era la que escapaba de último. Al llegar Abrahan a la zona impactada, al día siguiente, encuentra una humareda, acaso ¿no es este el efecto luego de una explosión?

“Yahvé llamo otra vez:¡Samuel! Se levanto Samuel, fue donde Heli y dijo: aquí me tienes pues me has llamado. Más el respondió: No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte. Samuel no conocía aun a Yahvé y todavía no le había sido revelada palabra alguna de Yahvé”.

En este texto se interpreta que Samuel escucho la voz de alguien que lo llamaba, y sin ver a nadie mas a su alrededor que a su padre, lógicamente creyó que era el quien lo llamaba, pero no era así. Se había dado una forma de contacto por telepatía entre Yahvé y Samuel, contactador y contactado.

“Mientras seguían andando y hablando, he aquí que un carro de fuego y caballos de fuego separaron al uno del otro y subió Elías en un torbellino al cielo. Eliseo miraba y clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su caballería! Y no lo vió mas”.

Lo de carro de fuego y caballos de fuego no encaja, pero ¿qué otra forma de describir a un vehículo volador de alta tecnología tenia una persona ignorante de aquella época? Solo era comparándolo con lo que conocía como medio de transporte: una carreta tirada por caballos. Para apoyar este punto, actualmente se han visto ovnis que poseen una especie de “tren de aterrizaje” consistente en tubos o patas que se apoyan en el suelo cuando aterrizan, esta complicada estructura pudo ser relacionada equivocadamente con las extremidades de un caballo.

En este pasaje vemos un encuentro del 5to tipo, donde Elías es secuestrado y llevado en la nave, por el extraterrestre Yahvé.

“El día 24 del primer mes, estando yo a la orilla del gran río, el tigres, alce mis ojos y mire, y vi a un varón vestido de lino blanco y ceñidos los lomos de oro de Ufaz. Su cuerpo era como el crisolito, su rostro parecía un relámpago, sus ojos eran como antorchas de fuego, sus brazos y sus pies tenían el brillo de bronce bruñido y el rumor de sus palabras era parecido al estruendo de un gran gentío”.

Vemos descrita claramente la aparición de un ser humanoide ante los ojos de Daniel, ¿acaso no coincide con las actuales descripciones dadas por personas y contactados que han visto seres de apariencia humana con trajes brillantes? Aparte de la apariencia de este ser, Daniel nos da otro dato muy importante respecto a la voz que emitía, muchas personas que han escuchado hablar a estos extraterrestres coinciden en señalar en la mayoría de casos que el timbre de sus voces no son como el de los humanos, sino, como una voz metálica, como escuchada por parlantes.

“Y sucedió que el año treinta, el día cinco del cuarto mes, estando yo en medio de los cautivos, junto al río Cobar, se abrieron los cielos, y tuve visiones de parte de Dios. (2) En el día cinco del mes, en el año quinto de la deportación del rey Jeconías, (3) llegó la palabra de Yahvé a Ezequiel, hijo de Buzí, en la tierra de los caldeos, junto al río Cobar; y fue allí sobre él la mano de Yahvé. (4) Miré, y vi como venía del norte un torbellino, una gran nube y un fuego que se revolvía dentro de si mismo. Alrededor de ello había un resplandor y en su centro algo semejante a un metal brillante que salía del medio del fuego.

(5) En el medio había la figura de cuatro seres vivientes, cuyo aspecto era este: tenían semejanza de hombre (6) y cada uno tenía cuatro aspectos y cada uno cuatro alas. (7) Sus pies eran rectos, y la planta de sus pies era como la planta del toro; y brillaban como bronce bruñido. (8) Por debajo de las alas, a los cuatro lados, salían brazos de hombres, todos cuatro tenían el mismo semblante y las mismas alas, (9) que se tocaban las del uno con las del otro. Al moverse no se volvían para atrás, sino que cada uno iba cara adelante. (10) Su semblante era este: de hombre por delante, tenían también, cada uno de los cuatro, de león a la derecha, de toro a la izquierda los cuatro y de águila atrás. (11) Sus alas estaban desplegadas hacia lo alto; cada cual tenía dos alas que se juntaban con las del otro, y dos de cada uno cubrían su cuerpo. (12) Todos marchaban de frente, a donde los llevaba el espíritu allí andaban, sin volverse para atrás. (13) Había entre los vivientes fuego como de brasas, encendidas como antorchas, que discurrían por entre ellos, del fuego salían rayos. (14) Los vivientes iban y venían como el relámpago. (15) Y mirando a los vivientes, descubrí junto a cada uno de ellos una rueda que tocaba la tierra. (16) Las ruedas parecían de turquesa, eran todas iguales, y cada una dispuesta como si hubiese una rueda dentro de otra rueda. (17) Cuando avanzaban marchaban hacia los cuatro lados, y no se volvían al caminar. (18) Sus llantas eran muy altas y causaban espanto; pues las llantas estaban todo en derredor llenas de ojos. (19) Al ir los vivientes, giraban junto a ellos las ruedas, y cuando se alzaban de la tierra los vivientes, se alzaban también las ruedas. (20) Hacia donde los llevaba el espíritu a marchar, marchaban, y las ruedas se alzaban a la vez con ellos, porque tenían las ruedas espíritu de vida. (21) Cuando iban ellos, iban las ruedas; cuando ellos se paraban, se paraban ellas, y cuando se alzaban de la tierra, se alzaban porque había en las ruedas espíritu de vida. (22) Sobre la cabeza de los vivientes había una semejanza de firmamento, como de cristal deslumbrante, que se extendía por encima de sus cabezas. (23) Y por debajo del firmamento estaban extendidas sus alas, una frente a la otra, cada uno tenia dos por un lado y por el otro; las cuales les cubrían el cuerpo. (24) Oía el ruido de las alas como ruido de río caudaloso, como voz del Todopoderoso, cuando marchaban, como estruendo de campamento; cuando se detenían plegaban las alas. (25) Y una voz salía del firmamento que estaba sobre sus cabezas. Al pararse ellos plegaron sus alas. (26) Sobre el firmamento que estaba sobre sus cabezas había una piedra de apariencia de zafiro a modo de trono, y sobre la semejanza del trono, en lo alto, una figura semejante a un hombre que se erguía sobre él. (27) Y de lo que él aparecía de cintura arriba, era como el fulgor de un metal resplandeciente y de cintura abajo, como el resplandor del fuego y todo en derredor suyo resplandecía. (28) El resplandor que lo rodeaba todo en torno era como el arco que aparece en las nubes en día de lluvia. Esta era la apariencia de la imagen de la gloria de Yahvé. A tal vista caí rostro a tierra, pero oí la voz de uno que hablaba…”.

En el versículo 1, En dicho momento es muy posible que el profeta se hallase solo junto al río Cobar. Cuando Ezequiel refiere que los cielos se abrieron, no se refiere a que se separaran materialmente. Aquí hay que entender que lo que se abre es la fe de Ezequiel al ver que del cielo surgía una manifestación sobrenatural para él.

En el versículo 3, al decir que fue sobre él la mano de Yahvé se debe de estar refiriendo a una fuerte impresión, a una violenta conmoción interna de Ezequiel a la vista de aquel increíble prodigio.

En el versículo 4, Resulta una extraordinaria descripción que hace el profeta Ezequiel de una nave girando sobre si misma, menciona claramente “que se revolvía dentro si misma”. Da detalle además del intenso resplandor que emitía el artefacto, así como también hace mención del material que estaba hecha la nave, menciona sobre un metal brillante que lograba verse en medio del resplandor.

En el versículo 5, Ezequiel, como cualquier ciudadano de su época, no había tenido en su vida ocasión de ver un aparato automático. Imaginémoslo pues viendo un aparato del que, sin mediar intervención humana alguna, surgen de repente cuatro artefactos (tren de aterrizaje). Al desplegarse éstos, el profeta cree ver, inevitablemente, seres animados, seres vivos, que se mueven por sí solos, y al adoptar éstos la forma vertical, que es la que se asume el hombre, los compara con animales de forma vagamente humana. Por otra parte, Ezequiel conoce únicamente la tracción animal para cualquier tipo rudimentario de vehículo. Al interpretar la visión que tuvo como vehículo de Yahvé, como carro de Yahvé, el tren de aterrizaje se convierte automáticamente para él en los animales que tiran del carro.

En el versículo 7, se dice literalmente que sus pies eran rectos, lo cual viene a confirmar que las patas eran de tipo telescópico, terminando en la parte inferior en tubo (pueden ser comparadas con las patas del tren de aterrizaje del módulo lunar de la cápsula Apolo). También se nos dice que la planta del pie era como la del pie de un toro. ¿No son acaso estos elementos ciertamente mecánicos?

En el versículo 9, se nos dice que los animales no se volvían cuando caminaban, lo cual es lógico si lo consideramos como piezas integrantes de un todo que se mueve precisamente por unidad global, y no por piezas individuales.

En el versículo 11, se describe la forma aerodinámica de la nave y la estructura del fuselaje en la parte más ancha.

En el versículo 13, habla de algo semejante a brasas encendidas como antorchas, que discurrían entre los vivientes (parte inferior de la nave). Aquí se pueden interpretar luces en continuo movimiento, o bien cabe pensar en la tobera del motor en descenso y frenado.

En el versículo 16, Ezequiel encuentra una expresión insolitamente exacta, al describir el aspecto “como de rueda que está dentro de otra rueda”. Los cambios de rotación y dirección se efectúan en las cuatro ruedas simultáneamente. Deben producir la impresión de que estaba obedeciendo órdenes. Es por ello muy natural que Ezequiel confunda, por decirlo así, causa y efecto; ve seres vivientes que se mueven, y a su lado las ruedas siguiendo simplemente su movimiento. Esta manera de funcionar corresponde a las ruedas que él conoce. El que la propia rueda pudiese proporcionar el impulso para el movimiento, era en su época desconocido.

En los versículos 18-19, Ezequiel se refiere a las ruedas, sabemos qué cada “llanta” gira sobre sí misma, mientras que la rueda lo hace como un todo. Un tipo de diseño de rueda es la inclusión de discos motrices para el giro particular de las llantas. Los “ojos” en éstas hacen aún más patente el movimiento rotatorio y resaltan la autonomía mutua de los movimientos. El sincronismo de diversos movimientos rotatorios es desconcertante e impenetrable para quienes ignoran la técnica. Produce la impresión paradójica de que una rueda se compone de más de una.

En el versículo 20, Ezequiel nos dice que el mismo espíritu o sea la misma inteligencia que hacía despegar el tren de aterrizaje movía también las ruedas. Lo cual es lógico si pensamos en una tripulación que maneja el aparato.

En el versículo 22, nos encontramos con la descripción más importante de todo el conjunto, la “caja” propiamente dicha de la “nave”: un gran cuerpo esférico o semiesférico asentado sobre las alas extendidas y posado en tierra por medio de cuatro patas.

En el versículo 24, en cuanto al ruido que se oye cuando las alas se ponen en movimiento, corresponde al zumbido que produce la maquinaria existente en la nave cuando ésta se pone en movimiento, y es normal que deje de producir ruido y cese de moverse en el instante mismo en que el aparato se detiene.

En el versículo 25-26, se trata posiblemente de la escotilla superior de la nave, de la que el tripulante, iluminado desde la parte inferior por el resplandor que sale del interior de la cabina.

En el versículo 27, Ezequiel encuentra una situación comprometida al no saber cómo conjugar y explicar al mundo la figura de un ser tan “humano” en medio de lo que debería ser una manifestación extremadamente sobrenatural. Y en el último versículo comprobamos que la voz de Yahvé se reduce a “la voz de uno que habla”. La voz de un tripulante de la nave.

“Entonces Yahvé hizo venir un pez grande para que se tragara a Jonás; y estuvo Jonás en las entrañas del pez tres días y tres noches”.

Este “pez” no seria otra cosa que un ovni en el fondo del mar, o también llamado por algunos investigadores, como Osni (objeto submarino no identificado), actualmente hay muchos testimonios de personas que aseguran ver salir y entrar del mar a objetos no identificados, inclusive existen bases submarinas de estas naves debajo de muchos mares.

“Mas mientras andaba con ese pensamiento, he aquí que un ángel del señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa, porque su concepción es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvara a su pueblo de sus pecados”.

Una de las formas de contacto con seres extraterrestres es a través de sueños. En este pasaje bíblico, José tiene contacto por ese medio con un “ángel” que le comunica algo que iba a ocurrir en el futuro. Solo alguien que conoce lo que estaba planificado o realiza viajes en el tiempo, sabe lo que iba a suceder.

“Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos del Oriente llegaron a Jerusalén, y preguntaron: ¿Dónde esta el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo: “Mas adelante: “Con estas palabras del rey, se pusieron en marcha, y he aquí que la estrella, que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella experimentaron un gozo muy grande”.

Una estrella inteligente que guía a los Magos ¿?, una estrella no realiza ese tipo de movimientos ¿Cómo una estrella va a aparecer nuevamente delante de unas personas que deciden emprender nuevamente su viaje?, ¿acaso es posible que una estrella sepa cuando unas personas van a proseguir su camino? Además una estrella no pudo haberse acercado tanto a la tierra para servir de guía a unas personas, habría originado un caos en todo el Universo, y menos aún, ninguna estrella puede estacionarse, la supuesta estrella se estaciono sobre el lugar donde se encontraba el Niño Jesús.

Lo que guió realmente a los Magos fue un ovni, que si puede desplazarse libremente dentro de nuestra atmósfera, y haberse detenido en el lugar correcto.

“Me halle en espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mi una voz fuerte como de trompeta, que decía: Lo que vas a ver escríbelo en un libro, y envíalo a las siete iglesias: a Efeso, a Esmirna, a Pergano, a Tiatira, a Sardes, a Filaderfia y a Laodicea”.

Nuevamente se repite la extraña voz que no tiene timbre humano, dice al apóstol Juan “una voz como de trompeta”, esta descripción guarda relación con los extraños timbres de voz, que escucha la gente de hoy en día, de parte de los extraterrestres, como una voz metálica o emitida a través de parlantes.

Este ser que se le presenta a Juan, le dice que trascriba las imágenes que iba a ver. Juan no recibiría otra cosa que imágenes telepáticas de parte de este ser extraterrestre, las cuales servirían de prevención o como guía para la humanidad en el futuro. Lo mismo le ocurriría siglos depuse a Nostradamus, quien tuvo visiones sobre el futuro y tuvo la necesidad de escribirlas.

Esta es una breve muestra de los muchos casos de encuentros con Ovnis y seres de otros mundos que están descritos en la Biblia.

Aceptar estos puntos de vista involucraría cambiar nuestras creencias religiosas, pero analizando abiertamente la situación no habría porque rechazar la naturaleza extraterrestre de “Dios”, lo importante es el mensaje que ellos nos brindan, de paz y amor entre los hombres.

Este mensaje ha sido traído por estos seres desde la antigüedad, hasta nuestros días, su buena voluntad hacia nuestro cambio y toma de conciencia no tendría que ser rechazado solamente porque son extraterrestres (o viajeros del futuro).

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